«El animal pornográfico»

Convocatoria


La segunda serie de los Anales de desclasificación tendrá como eje conceptual «El Animal Pornográfico».

Más allá de un gesto de provocación simple y limitado, invitamos a los investigadores a participar en un proyecto de provocación vasto y exhaustivo, ya que la dimensión pornográfica convoca múltiples problemáticas: de un punto de vista general, nos enfrenta al problema teórico y metodológico de las prácticas clasificatorias. De un punto de vista más particular, se vincula al problema de las operaciones culturales sobre el cuerpo y a su articulación con la pregunta por el sujeto. Siguiendo otra vertiente argumental, se debe reconocer, por sobre todo juicio moral, el peso sociológico del hecho pornográfico: a modo de indicio o ejemplo, baste señalar que actualmente un porcentaje mayoritario de las conecciones a internet se dirige a la pornografía. La ocupación, por esta desintegración de la imagen del cuerpo, de un espacio emblemático de nuestra modernidad, y comúnmente asociado a la ideas de desterritorialización, virtualidad o transparencia de la comunicación, justificaría ya de por sí un llamado a reflexionar sobre los materiales y las lógicas movilizados pornográficamente.

La pornografía funciona, por una parte, como un modo particular de producción de imágenes (con sus productos, su industria, su mercado), y por otra, como un criterio de clasificación tan poderoso como vacío. Poderoso, ya que en tanto clase jurídica puede determinar la clasificación de documentos, es decir su censura y ocultación provisoria o definitiva. Vacío, ya que en tanto categoría, rehuye todo intento de definición formal 1. Funciona más bien como el marcador de un margen sobre el que se apoyan las categorías más nobles del arte, el erotismo o la ciencia. Nos limitaremos a subrayar la carga de negatividad moral que concentra, carga que en definitiva explica o retraza su ocupación progresiva por la categoría adyacente de lo obsceno (lo que en ocasiones desplaza su campo de aplicación fuera de lo exclusivamente genital) 2.

La presente convocatoria es una invitación a los investigadores interesados en re-estudiar esta estructuración de los dominios de representación del cuerpo para ver justamente cuáles son los supuestos ideales y los mecanismos inmanentes que sostienen semejante economía del escándalo. Se trata de medir hasta qué punto esta distinción perentoria no puede estar ocultando los lazos estructurales y genealógicos de una mala fe común y de una culpabilidad en torno a principios finalmente compartidos.

Después de los problemas de la clasificación moral, la pornografía implica sin duda la cuestión del cuerpo y de sus imágenes. En este sentido puede servir para poner en perspectiva histórica y comparada toda una serie de disciplinas que tienen en común el estudio del cuerpo como campo cultural, ideológico, político, psicológico, etc. Así, el animal pornográfico debe permitirnos organizar en forma reflexiva, no sólo los contenidos elaborados por estas diferentes teorías sobre la corporalidad (desde la antropología y sus recientes análisis post- o ultra- estructuralistas de una ontología salvaje del cuerpo y del sujeto, al cuerpo histérico y las derivas fantasmáticas del psicoanálisis, pasando por los cultural studies y las lecturas políticas de la cuestión del género, trans-género…), sino que también las teorías mismas en relación a su contexto y recorrido histórico. De esta forma el eje de reflexión se extiende entre el polo oscuro de la pornografía, en tanto distribuidor escandaloso de diferencia, y la animalidad comprendida como distribuidor de una diferencia que funda o confunde la categoría de lo humano.

Es interesante notar cómo pornografía y animalidad cuestionan justamente el estatus del sujeto en tanto entidad nominada. El espectáculo pornográfico tiene en común con los oficios circenses el basarse en la ejecución de un acto, y de un acto determinado por el requerimiento de producir un efecto, o más bien un afecto en el espectador. Las condiciones concretas de ejecución de este acto, incluida la identidad de los actores, se vuelven secundarias respecto del acto mismo, no son más que agregados estéticos más o menos sofisticados pero jamás indispensables. He aquí un rasgo que diferencia lo pornográfico del juego de ambigüedades y de gratuidades formales de las producciones llamadas artísticas. En éstas vemos cómo la preeminencia de un sujeto ocupa el escenario bajo la forma del nombre propio adosado al personaje, al autor o al actor encargado de realizar gestos vagamente discernibles, hipotéticamente orientados a la realización de un efecto estético siempre nebuloso e indefinible.

Ahora bien, encontramos esta relación entre sujeto anónimo, cuerpos y límites animales de la humanidad, en el origen mismo de la antropología. Se trata de una suerte de anonimalidad de base. El animal pornográfico (o anonimal) nos obliga de esta forma a volver la vista hacia una época (segunda mitad del siglo XIX) y un contexto colonial en el que la ciencia comenzaba su trabajo de medición y recorte del cuerpo exótico. Sobre la construcción de un cuerpo colonizado por enumerar y de un cuerpo salvaje vuelto objeto anónimo y generalizado, se superponía la práctica complementaria de disección y medición interna por un desmembramiento literal y figurado. Era el origen de una etnología que consistía preferentemente en una pura antropometría (bajo la influencia de los antropómetros Broca, Morton, Agassiz). El mismo enfoque científico y político del cuerpo operó en la criminología de la época, a través de las técnicas policiales de identificación (Bertillon) y sus correspondencias socio-fisiognómicas (Lombroso). Un principio análogo guiaba la grafología naciente y en cierta forma también el psicoanálisis. La ilusión de una búsqueda de la autenticidad en la inconsciencia de una profundidad arqueológica, escondía más bien la intuición del detective tras las pistas de un sujeto fugitivo, escondido no detrás ni debajo, sino al lado. Es la célebre evidencia de la carta escondida (E. A. Poe) y de la disección exhaustiva y científica de las profundidades de un espacio que no esconde nada.

Aparecen algunos rasgos característicos del modo de producción de imágenes pornográficas: el desmembramiento maquinal del cuerpo por el uso preferente del close-up; la disolución del sujeto y su temática en la suma de objetos parciales que significan el acto como puro funcionamiento; anulación de toda profundidad por exacerbación del principio de explicitación 3. En esta exhibición maquinal del cuerpo, el sujeto aún está ahí, pero siempre desplazado respecto de la evidencia anónima de su funcionamiento por porciones. Es también el eclipse de la relación de representación. En la veracidad del acto sexual representado, la idea clásica de representación cede lugar a una exhibición anatómica, que lejos de anular la artificialidad inherente a lo teatral, coloca en primer plano (mediante una suerte de «realismo» primario), el substrato de artificio que sostiene todo gesto, incluido el de la representación artística.

Para concluir esta serie argumental quisiéramos solamente constatar la presencia de una carga etimológica insalvable. Se trata de la prostitución. Por ejemplo, la pornografía aparece en el francés moderno en 1769 (cf. Restif de la Bretonne, Le pornographe) con el sentido de tratado sobre la prostitución. Este sentido restringido perdurará hasta 1830, cuando adquiere la carga semántica más vasta de lo obsceno (cf. Robert -Dictionnaire historique de la langue française). Ahora bien, su referencia primitiva a la prostitución nos obliga a reconocer las problemáticas sexuales y de género que implica y pone en juego. Proponemos, por lo tanto, la necesidad de examinar críticamente el carácter necesario que se postula en la relación pornográfica entre des-subjetivización y dominación, esta última habitualmente identificada con la noción de sumisión y cierta tendencia a la producción de imágenes particularmente violentas.
Esperamos que estos argumentos y su calidad provocativa provoquen justamente la contribución al número, a través de la presentación y comentarios de documentos históricos inéditos, así como de reflexiones originales sobre el tema.

Proponemos a continuación un resumen de los ejes temáticos aludidos:

I - La pornografía: sociología histórica de la obscenidad.
- De la pornografía en sentido propio (historia, industrias, mercados, imágenes, literaturas).
- La producción de los cuerpos: lo que se muestra, lo que se esconde, lo que se marca.
- Sociología de las clases sexuadas: cartografía jurídica, política, clínica y moral.

II - La pornología: de la pornografía en las ciencias humanas.
- El imaginario de los cuerpos colonizados: del canibal al antropómetro, más acá y más allá de Montaigne.
- Las políticas del sujeto: nominación y anonimación de los cuerpos fragmentados.
- Hacia una pornología crítica: perspectivas, límites y método.

Notas:

1. Para una recopilación variada y contradictoria de las diferentes tentativas legales y sociológicas de definición, ver Norbert Campagna 1998.- La pornographie, l'éthique et le droit.- Paris: L'Harmattan.
2. En este sentido proponemos como horizonte de discusión la siguiente analogía: en esta posición de clase o marcador de negatividad, la pornografía sería a una antropología contemporánea lo que la categoría del materialismo fuera hasta el siglo XIX a la filosofía hegemónica. Pensamos en la siguiente cita de Paul-Laurent Assoun en su presentación a L’Homme-machine (el Hombre Máquina) de Offroy de La Mettrie: «Por lo tanto hay que volver a un campo poblado por aquellos individuos que llamaban materialistas, y que tenían por función el manifestar la inexistencia del materialismo, su inepcia ideológica. Esto explica su existencia fantasmal: presentes-ausentes de la gran historia, hombres de escándalo poblando los suburbios del pensamiento, designando por su propia idiosincrasia la carencia de doctrina». Cf. Paul-Laurent Assoun 1981.- «Lire La Mettrie» - En: Offroy de La Mettrie L’Homme-machine.- Paris: Denoël & Gonthier, col. Folio-essais, p. 28.
3. De hecho, en el escenario pornográfico los orificios carecen de profundidad ontológica. Se trata más bien de pliegues de una misma superficie, superficie de inscripción reservada para la puesta en escena de la eyaculación.




Especificaciones para el envío de materiales

Las contribuciones para el segundo volumen de los Anales de Desclasificación Comparada serán recibidas hasta el 30 de Julio 2005. Las consultas y contribuciones deberán dirigirse por correo electrónico, incluyendo «animal pornográfico» en el encabezado del mensaje.

Los artículos y los documentos podrán ser presentados en castellano, portugués, francés o inglés. Si el documento a desclasificar o el artículo de presentación estuviese en otro idioma, se solicitará una traducción a alguna de las lenguas señaladas.

La situación geográfica del artículo o de la problemática a la que se refiere no constituye un criterio de pertinencia para esta convocatoria. Serán considerados todos los textos que sirvan para una reflexión comparativa entre áreas geográficas y períodos históricos diversos.

Los artículos y documentos podrán tener entre 10 y 40 páginas y deberán presentarse en programa Word, fuente Times 11, formato de página A4 e interlineado de 1,5.

La bibliografía deberá respetar el siguiente formato:

Libros:

Certeau, Michel de 1975. - L’écriture de l’histoire. - Paris: Gallimard, Col. Folio, 1984, 527 p.

Artículos en revistas:

Téllez L., Eduardo & als. 2001. - «El levantamiento del Alto Biobío y el soviet y la República Araucana de 1934». - in: Anales de la Universidad de Chile, VI Serie, n°13, Santiago de Chile, agosto de 2001, pp. 151-175.

Secciones de libros:

Hodgkin, Thomas & Ruth Morgenthau 1964. - «Mali». - in: Coleman J. S. & C. G. Rosberg 1964 .- Political Parties and National Integration in Tropical Africa. - Berkeley: University of California Press, 730p., pp. 216-258.